Con respecto de la estructura de la identidad europea preguntémonos: ¿En cuál conjunto vemos el objeto de identificación, es decir, la Unión Europea?

Marshall KaveshCEO

¿Qué es la identificación? Antes de que consideremos el dilema de la identidad europea, quisiera aplicar un método analítico a partir del que cada concepto puede entenderse desde cuatro dimensiones independientes: estructura, fuente, propósito y proceso.

I. Con respecto a las estructuras de la identidad, creo que se trata de una relación entre tres unidades. En términos matemáticos, una función con tres argumentos: el sujeto, un objeto separado y diferente con el que el sujeto se identifica, y un segundo objeto que al sujeto le parece en la misma categoría o el mismo conjunto que el primer objeto, pero con el que el sujeto no se identifica. Por ejemplo, se identifica con la iglesia católica, pero esta diferenciación carecería de sentido si la iglesia católica no fuera uno de al menos dos miembros en el conjunto de alternativas. En este conjunto tiene que haber otras creencias, por ejemplo, la religión musulmana o el ateísmo, con los que tal vez no haya identificación. No tiene sentido identificarse con algo sin alternativas.

II. ¿De dónde viene la identidad y cuál es su fuente? Me parece que un sujeto debe encontrar puntos en común con los objetos de su identificación y/o puntos no en común con los objetos de su rechazo. En ambos casos el prerrequisito es un conocimiento de los otros. Por eso creo que identidad necesita cercanía. Es más probable que nos identifiquemos con personas cercanas y esta cercanía podría ser espacial (vecinos) o de la experiencia en común (víctimas de la misma enfermedad) o de la genética compartida (de la misma familia).

III. ¿Cuál es el propósito u objetivo de la identidad? Un sujeto enfrenta una situación en la que él es uno entre otros. La identificación con un subconjunto de estos le da la orientación y la solidaridad de la pertenencia en lugar del aislamiento, en lugar de ser uno solo contra los demás.

IV. ¿Qué es el proceso de la identificación y cómo atiende a su objetivo? Al respecto de eso me parece importante notar que la identificación se constituye de dos fuerzas diferentes pero simultáneas: la afiliación de un sujeto con un objeto, y el rechazo de otras cosas que compitan con este objeto. Además (como siempre), una fuerza tiene no solo una dirección sino también una magnitud. La pregunta, qué tan fuerte es nuestra identidad, es en realidad dos preguntas: en qué medida nos afiliamos con algo y en qué medida rechazamos las alternativas.

Podemos ver que este análisis no es un puro ejercicio académico cuando lo aplicamos al dilema de la identidad europea.

1: Con respecto de la estructura de la identidad europea preguntémonos: ¿En cuál conjunto vemos el objeto de identificación, es decir, la Unión Europea? Si posicionamos la UE como un país en el conjunto mundial de países, como si fuera los Estados Unidos de Europa, pedimos a la gente identificarse con la UE y renunciar a su identidad nacional. En otras palabras, pedimos que la gente rechace su identidad nacional en favor de la identidad europea porque las ventajas de la UE superan los beneficios de países individuales. De vez en cundo representantes del gobierno europeo formulan la identidad europea en exactamente este contexto y me parece que es un error muy peligroso.
A nadie le gusta traicionar su identidad y no es necesario renunciar a una identidad para adoptar otra si las dos identidades no compiten, si no están en el mismo conjunto. Podemos identificarnos con nuestra familia y nuestro país, mientras sepamos cuáles decisiones hacemos en nuestra capacidad como miembros de la familia y cuáles otras, como ciudadanos del país.
De cualquier manera, hay una mejor manera en la que podríamos estructurar la identidad europea. No debemos ver la UE como un país en el conjunto de todos los países sino como un bloque de poder, una alianza, en un conjunto con los otros bloques o las esferas de influencia de China, los EEUU, la Rusia, India, los Países Tigre, etcétera. Sin embargo, para posicionarse de esta manera, la UE tiene que elaborar mucho mejor sus propios intereses y hallar el coraje de defenderlas contra los otros bloques, incluido contra los EEUU y contra las empresas globales situadas fuera de la Unión.

Podemos identificarnos con nuestra familia y nuestro país, mientras sepamos cuáles decisiones hacemos en nuestra capacidad como miembros de la familia y cuáles otras, como ciudadanos del país.

Marshall KaveshCEO

2: El gobierno de la UE está todavía muy lejos de la gente en sus países nacionales; la mayoría no tiene ni idea de cómo funciona. A pesar de la libertad de movimiento dentro de la UE prácticamente nadie visita muchos países dentro de la Unión. Aunque la prensa nacional cubre noticias sobre Bruselas, hay menos información sobre otros países. No hay una estación europea de televisión. Tampoco hay partidos europeos; solo alianzas entre partidos nacionales. En todas las partes y aspectos de la Unión falta cercanía, una fuente de la identificación. Con inversiones e incentivos relativamente menores, la UE podría promover la interacción entre los ciudadanos europeos.

3: La UE se planeaba como una alianza económica y al principio se dedicaba solo a la promoción del comercio entre los miembros y a la eliminación de las leyes nacionales que impendían el tráfico de los productos entre los miembros. Más tarde se recibió el cargo de establecer la libertad de movimiento y del trabajo dentro de la Unión. Estas metas aumentaron el atractivo y la cohesión dentro de la Unión. Solo en el punto de las aduanas y aranceles debía enfrentarse a países y alianzas fuera de la Unión. Al descuidar la competencia con alternativas externas, la Unión no ha dado a los ciudadanos de la Unión una razón para rechazar las alternativas y defender la UE contra intereses extranjeros. Al ignorar este aspecto del propósito inherente en la identidad, la Unión debilitaba tremendamente la capacidad de la gente de identificarse con la Unión.

4: La UE obtuvo algunas victorias internas, particularmente en las crisis económicas y en el Brexit. También lucha por las reglas y las leyes dentro la Unión, aun cuando eso requiere de acciones contra miembros. Nos podría parecer que la UE está maximizando amenazas internas. Sin embargo, no tiene ningún rastro ni ninguna identidad cuando se trata de problemas externos o cuando tiene que asegurar los intereses Europeos contra Rusia o los EEUU, por ejemplo, en la anexión de partes de Ucrania por Rusia o en la guerra comercial contra Trump. Los prerrequisitos –las instituciones, los ministros y el presupuesto– todavía no existen en el gobierno europeo. Existe un desequilibrio entre el poder dirigido internamente contra los miembros y el poder dirigido externamente contra los rivales. Además no confronta sino minimiza amenazas externas que podrían unirnos. También eso debilita la capacidad de reconocer por qué debemos identificarnos con la UE.

Marshall E. Kavesh

Autor Marshall E. Kavesh

Chief Executive Officer at ECT

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