En las últimas semanas se ha hablado mucho acerca de quiénes son los trabajadores ‘esenciales’ de nuestra sociedad, y de qué debe considerarse trabajo ‘esencial’. Todos tenemos en mente algunos ejemplos en la cabeza: trabajadores de establecimientos, empleados de transporte público, personal de servicios de emergencia, por mencionar algunos. ¿Pero qué hay de los proveedores de servicios de comunicaciones (CSP)? Detrás del funcionamiento de nuestra sociedad, la infraestructura de red física de los CSP mantiene cada aspecto de nuestro cada vez más extendido uso de las comunicaciones en movimiento, y eso obviamente incluye los números de servicios de emergencia y líneas de orientación oficial. En ECT, nos enorgullece saber que, de alguna manera por pequeña que sea, nuestra tecnología auxilia a estos tipos de comunicación alrededor del mundo. Echemos un vistazo a cómo los CSP están manifestándose como pilares de una sociedad funcional en tiempos de crisis.

Alertas Amber y números de emergencia

En enero de 1996, Donna y Richard Hagerman, de Arlington, Texas, vivieron la peor pesadilla que pueden vivir unos padres. El cuerpo de su hija de nueve años fue encontrado cuatro días luego de que fuera raptada mientras jugaba en la bicicleta con su hermano. Fue un crimen que sacudió a una comunidad, y uno que tendría consecuencias a nivel local y global. La pequeña se llamaba Amber, y ahora es conocida en todo Estados Unidos por la ‘alerta Amber’ para personas desaparecidas que emite el Sistema de Alerta de Emergencia.

Ese mismo año, el padre de Amber, Richard, participó en un simposio de medios en Arlington junto con un amigo que daría un discurso. Aquel discurso hacía un llamado para una nueva manera de transmitir al público información acerca de niños perdidos, que involucraba distintos medios, como radio, carteles y televisión. Un reportero de una estación de radio local escuchó el discurso y llevó las ideas al departamento de policía de Dallas, para ver si podían hacer que eso funcionara en la práctica. Al poco tiempo, la primera ‘alerta Amber’ fue puesta a prueba, a través de una serie de transmisiones por radio en el norte de Texas. Durante los dos años siguientes, las alertas se desarrollaron para incluir otros medios, así como números telefónicos celulares participantes a través de SMS. Actualmente, muchos de nosotros estamos familiarizados con el nombre de Amber y el servicio que representa.

Todos estamos condicionados, casi de manera instintiva, a llamar a servicios de emergencia cada que presenciamos o sufrimos un crimen, accidente, o cualquier otro tipo de crisis. Y cualquiera que haya marcado un número de emergencia como 911 o 112, por ejemplo, sabe que la persona que responde al otro lado de la línea nos escucha en el momento de mayor vulnerabilidad de nuestras vidas. Podríamos estar en riesgo físico, atrapados en un edificio en llamas o sufriendo un infarto. Los números de emergencia son útiles porque permiten que alguien en una situación de esa naturaleza lance una alarma que active una respuesta en consecuencia.

Las ideas de aquel simposio en Arlington hablaban sobre comunicación para emergencias en la dirección contraria: desde una central que transmite a miles –posiblemente millones incluso– de receptores. Eso significa que la recibe gente no involucrada directamente en una emergencia determinada, con el objetivo de alertarlos para que puedan ayudar a evitar un desastre. Ambas formas de comunicación son vitales para la salud y bienestar del público general en cualquier sociedad.

Tal vez sea cierto que 80% de los puestos laborales se vieron afectados, y es probable que muchos otros hayan desaparecido conforme negocios por todas partes colapsan… aunque eso no sucede en la industria de las telecomunicaciones.

Servicios esenciales y COVID-19

Treinta años más adelante, en 2020, el mundo busca lidiar con el virus respiratorio COVID-19. Hasta ahora, ha provocado un inesperado caos económico alrededor del mundo –se reporta que hasta 80% de las plazas laborales se han visto afectadas– y ha forzado a naciones con sistemas políticos diversos a implementar cierres de emergencia o a adoptar otras medidas sociales severas. Las alertas Amber (adoptadas a nivel internacional a partir del asesinato de Amber), junto con las líneas de emergencia, son herramientas vitales para gobiernos y ciudadanos en su lucha contra el virus.

En Holanda, las alertas Amber se adoptaron inicialmente en 2002 para rastrear a un niño desaparecido. Lo encontraron sano y salvo luego de que un ciudadano reconociera su rostro a partir de una imagen en una valla publicitaria. Actualmente, hay más de tres millones de participantes directos de alertas Amber en Holanda, y cada alerta llega a 12 millones de holandeses, 89% de la población. Ya que las alertas Amber tienen un porcentaje de éxito de 94%, es lógico que el gobierno holandés decidiera diseminar su mensaje de emergencia por el COVID-19 a los ciudadanos a través de SMS, utilizando esta infraestructura. Otras naciones han actuado de manera similar, como por ejemplo el gobierno británico, que utilizó la ayuda de los CSP para enviar su propio SMS en el que detallaba sus medidas de emergencia a decenas de millones de personas.

En Bélgica, uno de nuestros clientes provee el número de emergencia 112 valiéndose de nuestra tecnología. Todas las llamadas de emergencia se procesan simultáneamente, se dirigen al mismo árbol de llamadas, se les asigna un número de servicio relacionado con la ubicación del usuario, y luego son distribuidas a la rama de emergencias más cercana con ese mismo número. Para que funcionen adecuadamente, los números de emergencia necesitan estar listos para recuperación de emergencia y tener muy alta disponibilidad. Los CSP son los únicos capaces de garantizar estas condiciones ya que están regulados a nivel nacional y poseen la infraestructura de red física necesaria para lograrlo. En Holanda, el número de usuarios de servicios de emergencia aumenta súbitamente; nuestro cliente ha notado un gran incremento en el tráfico del sistema, que permanece funcionando sin fallas.

De regreso en Holanda, la tecnología de ECT en la red del CSP hace posible el funcionamiento de la línea oficial del gobierno para atender la crisis del COVID-19. Esta línea es similar a aquellas a las que pueden llamar los ciudadanos de otros países para informarse de temas como síntomas o procedimientos y recomendaciones para la aislación. No es necesario decir que el uso de estos números ha sido elevado y también está en crecimiento. Todo eso podría hacer creer que los CSP podrían verse en riesgo de sufrir una reducción de servicio o llegar a su capacidad física máxima cuando ofrecen números de emergencias o líneas de asistencia en tiempos de crisis. Es por eso que ofrecemos a los CSP la capacidad de realizar tales servicios a través de nuestra función de red virtual (VNF, por sus siglas en inglés), integrada con la administración automatizada de ciclo de vida de un VNF manager, como puede ser CloudBand Application Manager (CBAM) de Nokia. Esto simplifica la expansión (o contracción) de la capacidad de manera automática conforme la demanda sube o baja, sin tener que instalar hardware adicional. Eso quiere decir que los CSP pueden seguir ofreciendo soluciones ad hoc para el beneficio de la sociedad, que pueden reaccionar fácilmente a la demanda, ya sea durante una crisis o no.

Los CSP son los únicos capaces de garantizar estas condiciones ya que están regulados a nivel nacional y poseen la infraestructura de red física necesaria para lograrlo.

Los CSP con la frente en alto

Alertas Amber, números de emergencia y líneas de orientación gubernamental. Niños perdidos, edificios en llamas y pandemias costosas. Épocas como esta exigen que analicemos qué es lo que más importa. Tal vez sea cierto que 80% de los puestos laborales se vieron afectados, y es probable que muchos otros hayan desaparecido conforme negocios por todas partes colapsan… aunque eso no sucede en la industria de las telecomunicaciones. De hecho, las telecomunicaciones están más ocupadas que nunca, pues los CSP trabajan para asegurarse de que los servicios de emergencia, los gobiernos y las industrias tengan la infraestructura y herramientas de comunicaciones que necesitan para mantener en funcionamiento nuestro entorno y así cuidar del bienestar del público en general.

En ECT, sabemos bien sobre este tema pues trabajamos exclusivamente con CSP. Nos sentimos conmovidos de saber que ayudamos a que ellos ayuden en la lucha contra el COVID-19 específicamente, y en general, en tiempos de emergencia. Si tiene alguna duda respecto a cómo podemos ayudarle a ayudar a su gobierno o empresas locales durante este momento de crisis, no dude en contactarnos en communications@ect-telecoms.de.

ECT

Autor ECT

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